No te burles de las indulgencias

Escribo este rápido artículo a propósito de un intercambio de Tweets con la gente de @votocatólicoec quienes salen en defensa del Monseñor Arregui y arguyen que “gran cariño del pueblo ecuatoriano con el Arzobispo de Guayaquil” dadas las declaraciones homofóbicas de dicho representante del clero.

Contra toda lógica de “amor cristiano”, esta agrupación fundamentalista y conservadora, pretende se “respete su libertad de cultos” mientras por otro lado protestan porque finalmente los grupos homosexuales y lésbicos pueden registrar su unión de hecho para así gozar de los derechos que se adquieren al convivir en pareja. Ellos piden respeto, cuando el catolicismo y el cristianismo en general está presente en todos lados: desde instituciones bancarias, hasta educativas, reclinatorios inútiles en hospitales e imagenes religiosas irrelevantes. ¿Y el respeto a quienes profesan cultos que prohiben expresamente dichas imágenes?

Con estos antecedentes, twitteé mi repudio, ante lo cual, se hicieron capturas de pantallas de mis palabras -que al fin y al cabo, las mantengo, no es necesario hacer captura de lo que dije porque lo sostengo-, y a manera de velada amenaza, ironicé diciendo que podían acusarme con el Papa @pontiex_es pues talvez eso les haría ganar indulgencias.

Votocatólicoec se ofendió por mi “irrespeto” a las mentadas indulgencias. Pero ¿qué son las indulgencias? ¿Por qué son tan sagradas que impide incluso a quienes no profesamos la religión católica, el señalarlas en son burlesco?

Veamos que dice la Biblia sobre las indulgencias.

indulgencias en la biblia

La Biblia, máxima guía de todo cristiano, no menciona en ninguna parte esta figura. Ni de casualidad. Ni siquiera hay un versículo que se pueda acomodar artificiosamente para justificarlas.

Una definición de “indulgencia” viene dada en el catecismo católico. Las indulgencias son el perdón obtenido por los pecados por medio de la intersección de la iglesia. Son una especie de indulto, de “sanación” tras “el dolor de un pecado cometido”. Textualmente el concepto del catecismo dice así:

“La indulgencia es la remisión ante Dios de la pena temporal por los pecados, ya perdonados, en cuanto a la culpa, que un fiel dispuesto y cumpliendo determinadas condiciones consigue por mediación de la Iglesia, la cual, como administradora de la redención, distribuye y aplica con autoridad el tesoro de las satisfacciones de Cristo y de los santos” (Catecismo, 1471).

He resaltado las palabras “cumpliendo determinadas condiciones” pues el resto me sobra. Estas condiciones son las reprobables. Al recibir un católico las indulgencias, se ahorra tiempo de permanencia en el Purgatorio (?) convirtiéndose la iglesia en administradora de dicha “gracia”.

¿Cómo así surgió la figura de la indulgencia?
Coincidencialmente, durante el papado del Papa Sixto XI se organizaban comilonas que terminaban en orgías entre mujeres, clérigos y hasta el mismo Papa. La capilla Sixtina (oh casualidad) fue testigo de numerosos encuentros de este tipo. Estos festines se organizaban con dinero de la Iglesia y pronto las arcas se empezaron a vaciar. Venturosamente el Espíritu Santo inspiró a Sixto quién descubrió que los deudos de las personas fallecidas podían con sus buenas obras, ayudar a las almas atormentadas de sus seres queridos. Y esas indulgencias costaban dinero.

En el reinado del pontífice Leon X (1513-1521) el nivel de corrupción de dichas indulgencias tomó tintes escandalosos. En 1517 se promulgó la Taxa Camarae, especie de tarifario donde se detallaban los valores a pagar por los pecados cometidos. ¿Fornicaste con tu prima? ¿Con una monja? ¿Con una oveja o cualquier otro animal pequeño? ¿Ahogaste a uno de tus hijos? ¿Asesinaste a uno de tus hermanos? No importa tu pecado, siempre que pagues, serás absuelto. Incluso podías prepagar por un pecado. “Este fin de semana tendré una orgía con menores de edad, a ver, ¿cuánto hay que pagar para poder pecar?” Así, la iglesia cobraba por algo intangible, incomprobable y sobretodo asquerosamente corrupto.

Así que señores de VotoCatólicoEC, me seguiré burlando de las indulgencias. Buscaré en la Taxa Camarae cuánto debo pagar por haberle hecho “bullying” al Papa Francisco en Twitter.

indulgencias

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